el perfume empezaba a dominar todo el departamento, era como su presencia que se quería ir corriendo de esa casa. él había sido llamado para cumplir con la promesa que le había hecho a su hijo. ser padre. ser una promesa de cuidados, de consejos o de órdenes. parecía que se quería ir ya mismo, y yo me pregunto por qué. qué o quién lo estaba esperando al otro lado de su vida. los nervios exaltados en su cuerpo de padre ocupado y apurado me envolvieron y tuve que evadirme escribiendo esto.
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