2.12.2014

calma

Ayer a la noche me encontré con Damián. Fuimos a un hotel, preguntó por un habitación con hidromasaje pero nos quedamos con las ganas. Y también nos quedamos con las ganas de un vino. Pero igualmente lo pasamos bien. Me siento conectada con él.  Me gusta cómo me toca, me besa, me coge y las cosas que me dice. Cuando estuve sola otra vez descubrí que estar con él me había dejado con ganas de más sexo.

La verdad es que estoy muy agradecida con la vida en este momento. Por cómo se me están dando las cosas últimamente. Por eso, tengo que quedarme en Chocolate más allá de las cosas malas que tenga... porque quiero enfocarme más en mi vida y no estar sin hacer nada todos los días. Me deprime esa situación, no quiero volver. Ahora tengo que poner energía en aprobar el examen de ingreso al profesorado. Eso es en todo lo que me tengo que concentrar.

Hoy fui a visitar a mis abuelos y a Uli, que desde fin de año no los veía. Uli me alegró la existencia, para variar. Habla muy bien, es como un adulto. Diría, más adulto que los adultos. Para nada aniñado. Te dice las cosas como son. Me gusta eso. Me tranquiliza mucho estar con él. Aunque me hubiera gustado más estar sola con él, porque Pila me distraía hablando boludeces. Uli se daba cuenta (él quería toda mi atención) y le preguntaba a mi abuela: "¿De qué estás hablando?" como diciendo: "¿Es tan importante?"

Otra meta que tengo para conmigo es estar más relajada, no estar tan nerviosa la mayor parte del tiempo. No soy una persona nerviosa. Para nada. Pero tengo como un artificio impregnado. Porque el exterior me condiciona de alguna manera a estar así: frenética o desquiciada, algunas veces. Me doy cuenta y me lo quiero extirpar.

También me gustaría tener plata. Si hay un objetivo nuevo en mi vida es que espero no tener que preocuparme por la falta de plata nunca.

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